lunes, 15 de agosto de 2011

Diferente



Huraño, soberbio, un Ogro atroz al Amar.
Extraño, ausente, Un Iluso.
Negativo, un completo Payaso; jamás vengativo.

Cabrón, Llorón, medio imprudente.
Aprendiz, exagerado; nunca Infeliz.
Soñador, pensativo, ocurrente, bastante incoherente.
Último de la fila, diferente
Loco, tierno, irredento.


Por lo que muere lenta, bellamente...



Las cosas son como deben ser. Por las estrellas y su fijeza; candor arcaico, gemido silente del Universo. Por el néctar de una Camelia, dulzón y desvahido recuerdo de un Beso que se quedo esperando darse tibiecito se muere. Por el eco de una canción que bailamos con nuestros corazones latiendo a la par. Por el fuego limpio del hogar, ese que da al pan de cada día su legitimo sabor, que lo mismo abriga sin quemar; por los tréboles de cuatro hojitas, bosquecillo intacto que no te mostre, perene prodigio de la Luvia. Por la estocada en mi costado, recibida con una sonrisa franca y los ojos doliendose quedito, sin emitir queja alguna; me atraviesa de lado a lado. No hago sino desangrarme lento. Por lo que muere dentro nuestro, por el Nosotros que se ha ido Para Siempre... Brindo por todo ello. Brindo Por ti.

Algún momento, no sé si lejano o que tan cercano, no precisaré mis sandalias, para no herir los guijarros de un Hermoso lugar; donde ya alguien hace preparativos para mi llegada. Mi corazón-niño se me quiere salir del pecho tan sólo imaginarlo. Tránquilo bribón aún falta que vivir, que ver, que sufrir. ¿Que Amar? Volveremos a estar juntos. Todos al final , nos reencontraremos otra vez, será para ya no separarnos nunca más. Esa fue la promesa.

...Y Tan Largo el Olvido


Aunque el Maestro Dolor se ensaña conmigo, le pido a mi corazón quebrantado "No Te Rindas". Seco las lagrimas que nublan mi visión. Viajare ligero de equipaje; abandono por ahi los prejuicios y perjuicios contra quien camino a mi lado por un momento. Por ello ¡Gracias! Saque mi veneno. No sé si del todo. La Tristeza que nunca se marcho; me toma del brazo y posa tiernamente su cabeza en mi hombro, me acaricia el cabello y le digo: "Andemos entonces, que el camino es largo y sinuoso". Me da una sonrisita retorcida, forzosa y me susurra al oido: "No te Dejaré". Dejo al lado del camino mis alforjas cargadas de miedo, penas, celos, dudas, preocupaciones, y soberbia. Dejo también mi paraguas; si me quema el Sol, que me queme, si llueve Bienvenida la Lluvia. Por la noche contaremos astros, trazaremos nuevas constelaciones. Dibujaremos con lo obscuro del Cosmos. Colina abajo, se nos empareja la Soledad; aguardo tanto que me abraza efusivamente; me regala, al darme un beso; un dulce secreto. Los tres juntos y de común acuerdo reanudamos nuestro Peregrinaje, por la Tierra Donde Nada Es Como Aparenta. Al crepúsculo, El Turpial de un Cuento Olvidado se posa en mi hombro disponible y entona una cancioncilla que me hace llorar de nuevo. Tristeza acaricia mi oido con sus tibios labios al decirme el nombre de la canción: "Es Tan Corto El Amor... y Tan Largo el Olvido". Precipita un río salado desde mi alma. Cierro por un instante mis ojos anegados de llanto y me dejo guiar por mi Soledad y mi Tristeza. Quiero mirar hacia atrás, más no lo haré. Estoy seguro que habrá de atardecer una Noche Fresca y Bella enteramente Mía. Eternamente Fría.

martes, 2 de agosto de 2011

...Entonces



Sine Mora Corde Pulsum Tangite


Soy sólo un momento, un rasguño en la línea del Tiempo. Casi nada; quitándole el casi... nada entonces. Soy, como Tú, algo que le pasa al Universo, y no es poca cosa. Diré mis líneas, mi parte del guión. y me iré. ¿Pactado o no? Hago mi parte, diminuta, casi imperceptible, invisible a veces. Me has llamado: "Insensible", nunca; mi pecho, sin escudo ni coraza acomete cada sentimiento. Ya está echada la suerte. Trato de escapar de la monstruosa rueda que gira destruyendo todo a su paso. Estoy aquí por algo y no es para fracasar. En esta hora sin demora, toquen las cuerdas de mi corazón. Que cante el Turpial al caer la tarde, sobre mi hombro, alegrándome con su tristeza. Tales cosas he dicho y hecho.

martes, 19 de julio de 2011

Enemigo Intimo







León, el Guerrero amigo de la Lluvia, triunfante en mil peleas con todo tipo de contrincantes: Caballeros andantes, humanos salvajes, tribus indómitas, trolles sanguinarios, dragones feroces, monstruos de aparicencia escalofriante; había llegado a experimentar un estado de aburrimiento ante la falta de un oponente digno de su alma combativa, o al menos un buen rival que le exigiera un poco más de esfuerzo. Merced a la paz y estabilidad conseguida en la región, organizaba torneos donde participaban sus sirvientes y aldeanos. Siempre terminaba como un campeón malhumorado y frustrado ante la falta de actitud y convicción de sus rivales ficticios. Gradualmente fue perdiendo el interés en sus armas, que arrumbadas fueron perdiendo el brillo y el filo, al igual que su mirada.


Desde la torre principal Nimbus de su castillo Fortaleza Solitaria, su mirada se perdío en el horizonte, suspirando dijo, -Ojala las cosas no fueran tan fáciles, ni tan aburridas. ¿existirá en alguna parte el oponente ideal, aquel que ponga a prueba todos mis conocimientos, toda mi destreza? ¿Más aún, existira el ser capaz de vencerme en el arte del combate cuerpo a cuerpo?-.


¡Y existe!-Dijo una profunda voz a sus espaldas. Luke, su viejo sirviente, un guerrero anciano que deambulaba por todo el castillo pronunciando palabras en lenguas desconocidas. -Claro que existe tal oponente-. Su mente se había nublado desde la vez en que lo encontraron aterrado y llorando en el jardín de árboles purpúras. León lo amaba porque le recordaba la imagen de su padre.


-Sí honras a tu corazón sabrás como encontrarlo-, abrio desmesuradamente sus ojos marchitos como queriendo decir algo importante,-Yo...-



-Luke.. ¡estas descalzo, puedes caer enfermo!- cubriendolo con su capa lo tomo tiernamente de las manos para llevarlo hasta su habitación, confortandolo. Ordeno que cuidarán día y noche de él.



A los pocos días, León se encontraba en coloquio amoroso con una doncella, disfrutando de una hermosa luna llena reflejada en el lago del isne negro. Le platico de sus aventuras heroícas, ella declamo para él su linaje completo, tocó dulcemente el arpa envolviendolo en un ensueño maravilloso, de pronto un tropel rompio la magia del momento. Un joven servidor descendiendo del corcel y de rodillas, bajando la cabeza con respeto pronunció, -mi señor...Luke ha muerto- .

-¿Que? ¡Por las Barbas de Neptuno!


Solto la mano de la doncella y sin despedirse monto en el mismo caballo del sirviente. Como un relampago cruzo el bosque que separaba la comarca vecina de su reino. A zancadas subio las escaleras y llego a la pequeña habitación de Luke donde ya dos monjes realizaban sus oraciones por el anciano. Pidió lo dejarán solo con él. A solas cayó de hinojos y lloro como un chiquillo abrazando el cuerpo inerte.


Sintió como si las manos ajadas de Luke acariciaran su cabeza. Y así era, de repente el viejo se incorporó subitamente ante la mirada perpleja de León.


-¡Luke! Pense que estabas muerto....



-La muerte no existe pequeño bribón-.

-Pero he de recordarte que es la última vez que nos veremos, así que pon mucha atención, el enemigo está identificado. Finalmente se ha mostrado. Hay que reconocer el terreno para el combate. Depresiones, elevaciones, ríos, vados, grutas, peñas, árboles, matorrales. Las rutas de escape no están consideradas. No habrá escapatoria posible de tal encuentro. Vencer o morir es la consigna.


-¿De quien me hablas?


-El enemigo que tú buscas está aquí-, dijo mientras apoyaba su temblorosa mano derecha a la que le faltaban dos dedos, apuntando en el pecho del paladín. -Debes dejarlo todo si en verdad quieres enfrentarlo.


-El armero Jonio, trabaja arduamente. De magníficas aleaciones prepara dos espadas; una larga, garra de León, y una corta, Fénix liberado. Tensa un arco de cedro obscuro, Juniper, haciendo las cuerdas de visceras de dragón. Llena mi carcax con nueve flechas de punta de onix, cada una con una función específica: Kardot, Testus, Torso, Placco, Prakus, Fulgurus, Tempus, Hypnos, La daga Lengua de Fuego, forjada mil veces, será su regalo final para mi.


-Mi "escudero" está sumido en la tristeza. Siente que puede ser el final. Que quizás no volvamos a vernos nunca más. Me obsequia una tierna canción con su flauta de juncos: "Mi corazón volará como un ave por las tardes hasta el horizonte a esperarte". De sus ojos azules ruedan gruesas lagrimas. Fija en mi su mirada, me sonríe; vuelve a llorar. Mi adorada Bramble. -Recuerdo cuando la encontre vagando como sonambula en la aldea Urgla, en medio de muerte y destrucción, no tuve corazón para dejarla en medio de ese infierno. No es que sea malvisto una chica de escudero, ¡esta era una niña! Así, optó por vestirse de muchachito y evitar quedarse en el monasterio de la Montaña Susurrante a realizar las pesadas labores de limpieza y servidumbre y sabran los Dioses que más. De eso hace ya tres años. Lo recuerdo muy bien.



Una túnica blanca me es propuesta para velar las armas, prefiero la púrpura. Noche en púrpura.

¿Continuará?

Madre




¿Cómo retomar un camino que se quebro? Cómo recomenzar otra vez, sin ganas, sin un motivo. Intentando alzar el vuelo en un cielo que perdio el azul. Donde acomodo este dolor huerfano, las lagrimas que no brotan. ¿Que hago con tus pequeñas cartas llenas de ternura para tu niño grande? Una extraña ave ha hecho su nido en mi corazón quebrantado. De repente siento el calor de tu abrazo, más no escucho tu risa, tu pequeña canción. Que manera de amar, hasta hacer polvo el cuerpo. Ahora lo sabes todo. Tu comprensión es infinita. Sigues viva. La muerte no existe. Te extrañaba Madre Mía, Bienvenida a mi Corazón otra vez.

Chapi



Libráme de mi mismo, de mis arrebatos de tomar malas decisiones. Guia cada uno de mis pasos, sostenme fuertemente ante cada peligro que no asoma aún en el horizonte. Vela mi sueño, y cuando me encuentre desesperado sin poder dormir, acude a mi llamado y coloca tus frescas manitas en mi frente.

Eco de una mirada



A pesar del inclemente Sol.
De la terrible distancia.
A pesar de que se cierren todas las puertas.
De que nadie crea más en mi.
A pesar de una promesa rota.
De la libertad que me devuelves.
A pesar de un sueño huerfano,
....de la fija ausencia.

Más allá de mis errores.
Más allá de tu odio.
Más allá de tres mil doscientos ochenta y nueve noches.
Más allá de tu silencio... y el mio.
Más allá de todas tus sonrisas.
Más allá de los abrazos que te darán.
Más allá de tu Olvido forzado.
Esta el eco de un beso...
¿Recuerdas el brillo de mis ojos?